Enfermedad de Alzheimer

adult helping senior in hospital

El alzheimer, según Cummins y Marsden es un sindrome de compromiso intelectual adquirido, caracterizado por defectos persistentes en por lo menos tres de la siguientes areas de la actividad mental: memoria, lenguaje, habilidades visoespaciales, personalidad o estado emocional y cognicion. 

La enfermedad de Alzheimer (EA) es una enfermedad neurodegenerativa progresiva con manifestaciones clínicas tanto a nivel cognitivo (afectación de la memoria y capacidades intelectuales) como a nivel funcional (con una pérdida progresiva de autonomía)

 

Afecta a la memoria, lenguaje y pensamiento, entre otras áreas. Se ven afectadas las actividades diarias y se presentan cambios conductuales, neurovegetativos (cambios en el apetito…), etc. 

 

En los últimos 40 años ha habido un aumento de esta demencia en la población de más del 87%, debido en gran parte a la mejora de la esperanza de vida.

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Los factores de riesgo más importantes son:

  • La edad – a partir de los 65 años aumenta el riesgo.
  • Antecedentes familiares de demencia
  • Hipertensión

 

Así pues, los afectados con la Enfermedad de Alzheimer pueden presentar faltas en la organización del discurso, perseveraciones, fallos en la compresión lectora, fallos en actividades cuotidianas que impliquen acciones motoras (como la preparación de su comida), cambios en el humor, personalidad y conducta, alteración del pensamiento abstracto, dificultad para realizar tareas complejas y dificultad para adquirir nuevos conocimientos, entre otras.

 

Existen tres estadios de deterioro:

  • El estado inicial, puede durar de 2 a 4 años.
  • El estado intermedio, puede durar de 3 a 6 años
  • El estadio final, que dura entre 1 y 3 años y dónde se presenta una deterioración grave de funciones y capacidades.

 

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cerebro sano vs cerebro con alzheimer avanzado

Así pues, ¿cómo puedo prevenir el alzheimer?

Esta enfermedad se ha visto relacionada con el tabaquismo, escasa actividad mental, lesiones y golpes cerebrales, hipertensión, diabetes, obesidad, sedentarismo y depresión.

 

Con cambios estables en el estilo de vida pueden tener un impacto directo con la aparición de EA. Así pues, dejando de fumar, haciendo ejercicio semanal y controlando la dieta para prevenir la diabetes y obesidad estamos dando grandes pasos hacia el camino correcto.

También es importante vigilar para no darse golpes cerebrales ya que un trauma cerebral tiene una relación bastante directa, sobretodo cuando la lesión implica pérdida de conciencia.

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Finalmente, mantener una actividad intelectual activa puede ayudar mucho a reducir el riesgo de EA. 

Riesgos de la Crisis Económica sobre la Salud Mental.

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La revista The European Journal of Public Health publicó el año pasado un estudio sobre los riesgos que tiene la crisis económica en España sobre los trastornos mentales de la población. Para realizar el estudio recolectaron pruebas de centros de salud primarios el año 2006 y el 2010.

Casi todos los países europeos se vieron afectados por la crisis económica en 2007. España, sin embargo, es uno de los países que se ha visto más afectado. En 2010 4,5 millones de españoles estaban desempleados. Se ha alertado de las consecuencias de esta situación sobre la salud de los afectados directa o indirectamente por la crisis. El miedo e inseguridad causados por la perdida de empleo -o la anticipación de pérdida de empleo- están relacionados con una mala salud tanto física como mental. Algunos analistas, sin embargo, creen que en momentos de crisis económica se bebe y fuma menos y quizás se anda más en vez de utilizar el coche lo que podría suponer beneficios para la salud.

En este estudio epidemiológico, los autores pretenden analizar si ha habido un incremento en los desórdenes de la salud mental durante el período de crisis financiera y hasta qué punto son los factores de riesgo económicos los que explicarían este aumento.

Para ello estudiaron el porcentaje de gente con desórdenes psiquiátricos que utilizaba la atención médica primaria en 2006 (antes de la crisis) y, de nuevo, el porcentaje en 2010.

Una vez seleccionada la muestra, y controlando las variables demográficas, socio-económicas y clínicas, se les aplicaron entrevistas psiquiátricas estructuradas, además de cuestionarios para evaluar 5 grupos de desordenes mentales observados comúnmente en centros de salud públicos: el estado de ánimo, la ansiedad, síntomas somatoformes (dónde las personas refieren síntomas físicos pero niegan tener problemas psiquiátricos), trastornos relacionados con el consumo de alcohol y desórdenes alimentarios. Los resultados de esta herramienta de evaluaciones de diagnósticos llamada PRIME-MD se utilizaron para determinar la presencia de trastornos depresivos mayores y menores, ansiedad generalizada, trastorno del pánico, distímia, el desorden multisomatoforme, el abuso de alcohol y la dependencia del alcohol. También evaluaron como grupo control la bulimia sin purgas ya que hipotizaron que este trastorno no se vería afectado por la recesión económica. Finalmente, estudiaron el rol de varios factores socio-económicos incluyendo el desempleo individual, el desempleo familiar y los desahucios y dificultades para pagar la hipoteca.

Ajustaron, también, las diferencias que se pudieran producir en la población relacionadas con la edad, el género, el estado civil, la educación y la residencia en ambientes rurales o urbanos.

La muestra, de casi 14.000 pacientes, no está basada en la población total sino solamente entre las personas que acuden en búsqueda de asistencia médica primaria lo cual conlleva ciertas limitaciones en el estudio.

Resultados:

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Puede concluirse que existen incrementos substanciales en la proporción de pacientes con desordenes del estado de ánimo, ansiedad, somatomorfos, y los relacionados con el consumo de alcohol. No obstante, no encontraron diferencias en los trastornos alimentarios. El aumento más considerable en los porcentajes fue el de depresión mayor y distimia.

Estimaron que el 3.1% del riesgo de padecer depresión mayor estaba atribuido al desempleo. El desempleo no solo desestabiliza al desempleado sino que crea un alto nivel de inseguridad en todos los miembros de la familia.

Se estimo que 1/3 parte del riesgo de concurrencia con depresión mayor podía ser atribuida a los riesgos combinados de desempleo individual, desempleo familiar y dificultades para pagar la hipoteca.

Aunque hay más necesidad de atención primaria hay, además, el riesgo que las medidas de austeridad implementadas por el gobierno puedan impactar fuertemente sobre el abastecimiento de servicios sanitarios o su calidad.

Referencias:

Gili, M., Roca, M., Basu, S., McKee, M., & Stuckler, D. (2012). The mental health risks of economic crisis in Spain: evidence from primary care centres, 2006 and 2010. The European Journal of Public Health doi:10.1093/eurpub/cks035