Enamorarse

Amor y cerebro 

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¿Existe el amor a primera vista?

Yo no lo llamaría amor a primera vista sino atracción a primera vista. Una persona puede atraernos especialmente no solamente por su físico sino también por la manera en cómo nada y se mueve y como habla.

Nuestro cerebro tarda pocos segundos en decidir si nos gusta alguien o no. No solamente románticamente sino si esa persona nos cae bien en general o no. Tiene poco que ver con lo que se dice y más con lo que se expresa. La mayor parte de los indicadores están relacionados con la comunicación no verbal y también decidimos en gran parte si alguien nos gusta o no a través de su tono de voz y velocidad del discurso.

La primera etapa del amor, antes que la atracción, es el deseo. Nuestras hormonas sexuales reaccionan de una forma determinada tanto en hombres (testosterona) como en mujeres (andrógenos y estrógenos).

El amor romántico sería la segunda fase.

En esta fase sentimos atracción en la que intervienen gran parte de neurotransmisores cerebrales. Durante la atracción sentimos que solo podemos pensar en esta persona y no nos la sacamos de la cabeza. En esta fase es cuando sentimos que nos enamoramos y que amamos a la persona. Durante esta fase se activan importantes circuitos cerebrales relacionados con el placer y la recompensa.

La adenalina (o norepinefrina) es uno de los neurotransmisores que más conocemos. Cuando sentimos que nos enamoramos la adrenalina tiene mucho que ver en cómo reaccionamos. Cuando empezamos a enamorarnos se activa nuestra respuesta al estrés. La adrenalina se encarga de subir nuestro ritmo cardíaco y a veces nos hace sudar o notar que tenemos la boca seca.

Los niveles de dopamina son altos en nuestro cerebro cuando nos enamoramos. Nos produce el mismo efecto cerebral que cuando tomamos una droga, por ejemplo la cocaína. Tenemos mucha energía, menos necesidad de dormir o comer y una atención más focalizada.

Y finalmente, la serotonina, que la conocemos como la hormona de la felicidad. En este caso, interviene en nuestro humor y nuestra sexualidad

La sensación de estar enamorado, por lo tanto, es debida o produce en nuestro cerebro una gran actividad de transmisiones hormonales y neuronales. Lo que significa que nuestro cerebro está alterado o con una actividad en estos neurotransmisores específicos de los que hemos hablado, diferente a cuando no nos sentimos enamorados. Si solamente una pequeña parte de la población mundial se enamorase, el enamoramiento sería considerado una enfermedad. Por el hecho que nuestro cerebro actúa diferente. Por suerte, todo el mundo nos enamoramos y no es nada extraño para nosotros.

Esta actividad cerebral causada por el enamoramiento, sin embargo, no puede durar siempre sin cesar. Por este motivo, solamente podemos estar enamorados durante un período de tiempo determinado que oscila entre meses y un año y medio. Dejar de estar enamorado o lo que se traduce por que estas hormonas dejen de realizar una actividad elevada en nuestro cerebro no significa que no queramos estar más con esa persona.

Durante el tiempo que hemos estado con esa persona, y hemos sentido esa atracción y reacciones fisiológicas nos da tiempo suficiente como para amarla y quererla aunque ya no sintamos esa actividad. Eso nos lleva a otra fase del amor, más profunda si cabe: el apego.

Por apego entendemos el sentimiento de seguridad que tenemos con una pareja a largo plazo. Es el vínculo que nos mantiene con nuestra pareja.

Hay diferentes estilos de apego romántico. En esta etapa también intervienen otros neurotransmisores.

La Oxitocina: además de posibilitar el orgasmo e intervenir en el parto y lactancia también está relacionada con lazos afectivos y con la creación de confianza entre personas. Esta hormona es esencial para nuestra estabilidad emocional y nos ayuda a combatir situaciones de estrés o ansiedad. Además, esta hormona ayuda a crear un vínculo de apego entre la madre y el bebé.

La vasopresina: también influye en los lazos afectivos y es importante para crear un lazo monogámico. Se libera después del acto sexual en los hombres. (así como la oxitocina tiene este mismo papel en las mujeres).

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Depresión

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La depresión es un trastorno psicológico muy conocido que la gente utiliza con mucha facilidad para describir sus sentimientos en contextos sociales. Sentirse triste o sin ánimos no significa siempre que estemos deprimidos. La depresión va más allá de la tristeza. Durante nuestra vida nos encontramos con decepciones, momentos difíciles y problemáticos y tenemos que luchar para seguir adelante. Cuando este sentimiento de tristeza, de vacío, de desánimo y apatía se prolonga en el tiempo podríamos estar deprimidos. La prevalencia de la depresión en la población general se estima entre un 9 y un 20% aunque solamente la mitad recibe atención especializada.

Los síntomas psicológicos más recurrentes de la depresión son:

  • Bajo humor prolongado en el tiempo (no esporádico) y/o tristeza
  • Sentirse desesperanzado
  • Baja autoestima
  • Sentirse al borde de las lágrimas, o lloroso frecuentemente
  • Sentirse atormentado o afligido
  • Sentirse intolerante con los demás o muy irritable
  • Sentirse desmotivado o sin interés por las cosas
  • Tener dificultades para tomar decisiones // dificultad para concentrarse en las tareas
  • Sentirse apático, no disfrutar con nada
  • Sentirse ansioso o preocupado
  • Tener pensamientos suicidas o de dañarse a uno/a mismo/a
  • No poder controlar los pensamientos negativos

Algunos de los síntomas físicos de la depresión son:

  • Moverse y hablar más despacio de lo usual
  • Dolores corporales inexplicables
  • Pérdida de apetito o no poder parar de comer
  • Dificultad para dormir o dormir más de lo normal
  • Pérdida de energía

Finalmente, la depresión también puede afectar nuestra vida social haciéndonos menos eficaces en el trabajo, descuidando nuestras amistades y familiares y atendiendo menos eventos sociales y descuidando nuestras aficiones.

Depresión

La depresión en mujeres es dos veces más probable que en hombres. Esto puede ser debido a factores hormonales (el síndrome pre menstrual, la depresión pos-parto, y el período alrededor de la aparición de la menopausia, por ejemplo).

En los más jóvenes es más frecuente la irritabilidad que la tristeza en los adolescentes deprimidos.

En los ancianos la depresión puede darse por la percepción de pérdida de salud y facultades o pérdida de independencia. De todas formas, la depresión no es síntoma típico de hacerse mayor si se cuenta con un sistema de apoyo fuerte.

Además, debemos tener en cuenta que los casos de depresión detectados en atención primaria de salud, han aumentado en España un 19% desde el inicio de la recesión económica.

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Varios estudios y profesionales de la medicina han demostrado que tratar la depresión solamente con fármacos es menos eficaz y hace más probables las recaídas que asistiendo a terapia psicológica. Es decir, con terapia psicológica para la depresión se consigue que mayor número de gente no vuelva a tener depresión o síntomas depresivos en comparación con los deprimidos que solamente toman medicación. Con terapia psicológica los cambios terapéuticos se dan a largo plazo y se da una gran tasa de recuperación. Los tratamientos farmacológicos actuales con ansiolíticos y antidepresivos son insatisfactorios. Además, la terapia psicológica no representa ningún peligro para la salud ni efectos secundarios.

 

Como apunte final os recomiendo que leáis esta entrevista a Irving Kirsch, en la que nos cuenta que  “El placebo y la psicoterapia son mejores que los antidepresivos para tratar la depresión”.

Relajación Muscular Progresiva.

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Las técnicas de relajación modernas parten de los procedimientos de relajación de las religiones orientales que se usan para conseguir la contemplación y sabiduría; estados de conciencia alterados y la relajación. Aún así, el interés por estas técnicas se ha disparado recientemente, en las últimas décadas, a causa de los desequilibrios, malestares y tensiones que se desarrollan debido a nuestras agendas y que repercuten en el rendimiento laboral, al estado de ánimo o a la sensación de bienestar. La relajación se empezó a usar en psicología clínica porque se consideraba una respuesta incompatible a los efectos fisiológicos producidos por la ansiedad, estrés o la activación mantenida y se usaba para problemas de ansiedad, insomnio y disfunciones sexuales, entre otras. Actualmente, aunque se sigue usando en clínica, también se usa como un método preventivo o de mejora de calidad de vida y bienestar y no solo como solución de problemas. Se considera una técnica de relajación cualquier procedimiento que enseñe a una persona a controlar su nivel de activación por si misma sin recursos externos.

La activación puede ser debida a pensamientos, a nuestras conductas y/o a situaciones externas (como ruidos, calor, humo, malestar en el trabajo, discusiones etc.).

Los efectos de esta activación si es reiterada pueden ser diversos y algunos graves (Lehrer et al, 1983), como por ejemplo: disminución del ritmo cardíaco, disminución de la tensión muscular tónica, aumento de la vasodilatación arterial, disminución en la frecuencia respiratoria, disminución de la actividad del sistema nervioso simpático, disminución del consumo de oxígeno y eliminación de CO2 o disminución en los niveles de secreción de Adrenalina y Noradrenalina por las glándulas suprarrenales.

Previamente habíamos hablando del Entrenamiento Autógeno de Schultz que podéis leer aquí: EA de Schultz  y ahora vamos a centrarnos en la relajación muscular progresiva de Jacobson. En este procedimiento se enseña al individuo a relajarse mediante la tensión y relajación de los distintos grupos musculares. Así, la persona podrá identificar cuando sus músculos están en tensión y podrá poner en marcha las habilidades aprendidas para relajar los músculos tensos y lo podrá hacer en su día a día para mediar mejor con el estrés o agobio. Jacobson diseñó esta técnica para aprenderla en mucho tiempo, con varios ensayos; otros autores han modificado este procedimiento para adaptarlo a nuestras necesidades y a nuestros límites de tiempo.

Debemos, sin embargo, tener en cuenta que la relajación se aprende de manera progresiva, así que cuánto más tiempo se dedique a este aprendizaje, mejor ejecución. Para relajarse es muy importante dejarse llevar, sin ponerse trabas ni luchar contra las sensaciones que notamos cuando practicamos la relajación. También, como hemos dicho anteriormente, es importante no luchar contra los pensamientos que nos vengan en mente sino dejarlos fluir y centrarnos en nuestras sensaciones corporales o en la respiración ya que así van a desaparecer de manera automática. También es muy importante no preocuparse en si lo estará haciendo mejor o peor sino centrarse en las sensaciones que experimente en su organismo y para ello es importante adoptar una postura cómoda, llevar ropa también cómoda y controlar las condiciones ambientales y estímulos externos como la luz, los ruidos y la temperatura.

Si se dan instrucciones en voz alta es importante usar un tono de voz monótono, con una voz pausada y con poco volumen, sin subidas ni bajadas de volumen.

Relajación muscular Progresiva:

Así como diseñamos el procedimiento de Schultz para realizarlo solos, vamos a plantear esta relajación para que se haga acompañado de un guía que os ayude a relajaros. Solo necesitará el guion para la relajación, seguir el orden de los grupos musculares y daros las instrucciones. Es importante, sin embargo, que entienda bien el procedimiento antes de empezar, así que tiene que haberse leído bien el procedimiento antes de iniciarlo. Este procedimiento es óptimo para realizarlo con un terapeuta experto.

Este procedimiento se sustenta en la relación que existe entre el cerebro y el sistema muscular, así pues la activación de uno influye en el nivel de activación del otro. Por ejemplo, la activación mental -como los pensamientos- produce señales que producen un incremento en la actividad muscular. Si se reduce esta activación mental, también disminuirá la activación del sistema nervioso simpático, logrando una relajación muscular.

Grupos musculares a trabajar:

  1. Mano y antebrazo derecho (o izquierdo si la persona es zurda), siempre empezar por el lado dominante, luego mano y antebrazo izquierdo.
  2. Brazo y hombros de ambos lados
  3. Frente, párpados y mejillas
  4. Labios, lengua y mandíbulas.
  5. Cuello, pecho y parte superior de la espalda.
  6. Estómago, vientre y parte inferior de la espalda.
  7. Los dos muslos.
  8. Las dos pantorrillas y pies.

Para centrar la atención al grupo muscular que se va a trabajar se repite: ‘Centra tu atención en tu brazo derecho‘ y así para cada grupo que trabajemos. Las instrucciones las podemos ir variando para que no se haga repetitivo, así pues podemos decir lo mismo con diferentes verbos o formulando diferentes frases.

  1. Primero, se menciona qué estrategia de tensión se utilizará para cada grupo muscular, aquí algunos ejemplos que se pueden utilizar:
  • Para tensar-relajar el brazo: Apretar fuerte el puño y abrir la mano (para relajar); doblar la mano por la muñeca (hacia arriba o abajo) y volver a la posición inicial; tensar el brazo y aflojarlo; doblar el brazo por el codo tensando los músculos y aflojarlo; estirar hacia arriba el brazo para tensar el hombro y volver a posición inicial, etc.
  • Para la cara: Tensar la frente levantando las cejas y volver a posición inicial; apretar fuertemente los párpados y destensarlos; girar los glóbulos oculares hacia las cuatro direcciones y descansarlos; tensar las mejillas tirando hacia atrás los labios y volver a posición inicial; juntar los labios y apretarlos fuertemente dirigiéndolos hacia adentro o afuera de la boca y volver a posición de reposo; presionar con la lengua el paladar y descansarla; apretar fuerte las mandíbulas y destensarlas.
  • Para el cuello: Inclinar la cabeza hacia la derecha y relajar, inclinarla hacia la izquierda y relajar y así también hacia atrás y relajar y hacia delante y relajar.
  • Para el tronco: Levantar los hombros hacia las orejas y volver a posición de reposo; Tirar los hombros hacia atrás juntando los músculos de la espalda y volver a posición de reposo; Sacar el pecho hacia adelante y reposar; Sacar el estómago hacia afuera tensando la parte anterior del tronco y relajar; Meter el estómago hacia adentro y relajarlo; Arquear la espalda y volver a posición de reposo.
  • Para las piernas: Tensar los glúteos y volver a posición de reposo; Tensar los músculos de la parte anterior de los muslos y volver a la posición inicial; Tensar la parte posterior de los muslos y relajar; Tensar las pantorrillas y relajar; Tensar los pies doblando los dedos hacia delante o hacia atrás y volver a posición de reposo. 

Así, por ejemplo, como empezamos por el antebrazo, podemos dar la instrucción: ‘Ahora vas a tensar y relajar tu mano, para ello vas a apretar fuertemente el puño y luego abrirás la mano para relajarla’. ‘Empieza a tensar ahora’.

  1. Señal verbal para iniciar la tensión: Por ejemplo: ‘Empieza a tensar ahora’ o ‘Ya’
  2. Dejar transcurrir unos 10 segundos
  3. Mientras el músculo está tensando durante estos 10 segundos darle instrucciones para centrar la atención en las sensaciones de tensión: ‘Fijate en las sensaciones de tensión o rigidez que notas en estos músculos.’ ‘Toma nota de esta sensación de tensión para luego compararla con la sensación de relajación’.
  4. Cuando ya han trascurrido los 10 segundos, se da la orden de relajación: ‘Elimina la tensión’ ‘Suelta estos músculos‘ o ‘Libera la tensión‘. Aquí es cuando comienza el período de relajación que durará más segundos que el de tensión. Dejar transcurrir entre 30 y 40 segundos para el período de relajación.
  5. Instrucciones para comparar las sensaciones de tensión con las de relajación. ‘Nota la diferencia entre tensión y relajación’, ‘Compara la sensación de los músculos cuando estaban en tensión y rígidos a cómo los vas notando ahora a medida que los vas relajando’
  6. Finalmente, se dan instrucciones para centrar la atención en las sensaciones de relajación.Nota la agradable sensación de falta de tensión’, Nota el alivio que supuso destensar los músculos’. ‘Disfruta de la sensación agradable de relajación’.

Luego se repite este esquema para el resto de grupos musculares.

Cuando se hayan tensado y relajado todos los grupos musculares podemos mencionarlos otra vez uno por uno para revisar su relajación, diciendo ‘Vamos a hacer una revisión de los músculos que has ido tensando y relajando para eliminar cualquier tensión restante. Repasa los brazos y manos, elimina la tensión o rigidez que pueda quedar en ellos…’

Podemos concluir la relajación con unas cuantas respiraciones profundas, y finalmente iremos moviendo las extremidades, las manos, la cabeza el cuello y nos incorporaremos.

Si queremos aprender mejor esta técnica, podemos dividir este procedimiento en diversas sesiones de una hora cada una que quedarían de la siguiente forma:

  • 1a sesión: Tensión relajación de músculos de los brazos y la cara.*
  • 2a sesión: Tensión-relajación de los músculos del cuello, tronco y piernas*
  • 3a sesión: Dos recorridos abreviados con tensión-relajación de los 8 grupos musculares (como la sesión que hemos planteado anteriormente).
  • 4a Sesión: Un recorrido tensión relajación de los 8 grupos musculares. Un recorrido mental por nuestros músculos (en el recorrido mental nos fijamos en la sensación de relajación de los músculos sin tensarlos). Un recorrido tensión-relajación de los 8 grupos musculares.
  • 5a Sesión: . Un recorrido mental por nuestros músculos . Un recorrido de tensión-relajación de los 4 grupos musculares. Dos recorridos mentales por nuestros músculos.**
  • 6a sesión: Ejercicios de generalización y relajación diferencial.***

* Los ejercicios de tensión-relajación en la primera y segunda sesión durarían unos 15 minutos para cada músculo, repitiéndolos de dos a tres veces por sesión.

** Los grupos musculares en cuatro ejercicios son: 1.Brazos, 2. Cara y cuello, 3. Tronco, 4. piernas.

*** En este caso, cuando ya se ha aprendido a relajarse mediante un recorrido mental de las diferentes partes del cuerpo, se lleva el mismo recorrido pero con condiciones menos óptimas, como por ejemplo, con los ojos abiertos, con algún ruido, etc. Por relajación diferencial se entiende una relajación dónde se sepa diferenciar entre partes corporales no implicadas en la realización de una tarea y las partes que sí están implicadas, así pues mientras se está realizando una tarea como por ejemplo escribir, se puede, al mismo tiempo, relajar las partes corporales no implicadas en esta tarea, como por ejemplo las piernas

Es importante no tensar un músculo si hay una lesión.

Bibliografia:

Labrador Encina, F.J. De La Puente Muñoz, M.L. Crespo López, M. Técnicas de control de la activación: relajación y respiración. Universidad Complutense de Madrid: Ediciones Pirámide.

Psicología Positiva

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La psicología positiva, fundada por Martin Seligman, es una rama de la psicología que se centra en hacer la vida normal de los individuos más gratificante y satisfactoria y no se centra meramente en el tratamiento de la enfermedad mental. La psicología positiva pone énfasis en que centrarnos solamente en el desorden puede llevarnos a un conocimiento limitado y parcial de la condición de cada persona. Si usamos nuestros puntos fuertes podemos conseguir felicidad y gratificación a diario. Podemos definir esta disciplina como el estudio científico del comportamiento humano des de las dimensiones biológica, personal, relacional, institucional y cultural. Conseguir una salud mental completa requiere, de un bienestar emocional, un bienestar psicológico, un bienestar social además de un nivel bajo de enfermedad mental.

Uno de los objetivos de la psicología positiva es ayudar a cambiar los patrones negativos de pensamiento de la gente para cambiar cómo se sienten. Sin embargo, cualquier intento de eliminar las emociones negativas de nuestras experiencias vitales tendría la consecuencia de perder la variedad y la profundidad de nuestras experiencias emocionales. Tenemos que incrementar las emociones positivas teniendo en cuenta que esto no significa que automáticamente las emociones negativas van a decrecer o que una disminución de las emociones negativas no necesariamente va a incrementar las emociones positivas.

Las tres áreas de interés de la psicología positiva son: a) las emociones positivas que engloban estar contento con nuestro pasado, estar feliz con nuestro presente y tener esperanza para nuestro futuro; b) los rasgos de personalidad positivos como por ejemplo las fortalezas, las virtudes, los talentos, los placeres, la creatividad, la resiliencia, la inteligencia emocional, etc. ; y c) las instituciones positivas que se centran en cómo promover todos estos aspectos desde las instituciones sociales y mejorar la comunidad.

La psicología positiva se puede aplicar, por ejemplo, al desarrollo personal, la educación, al trabajo o al manejo del estrés y se interesa por practicas como el optimismo, la gratitud, el ejercicio físico, la meditación o la expresión artística para mejorar estados de ánimo, el bienestar subjetivo, las relaciones personales, etc.

La terapia en esta área combina las técnicas de la psicología tradicional como pueden ser la reestructuración cognitiva, modificación de conducta, la programación extralingüística etc., con técnicas que mejoran las estrategias, recursos y fortalezas para fomentar el bienestar y una buena calidad de vida . No se centra la atención en la enfermedad o el síntoma que produce malestar sino en el crecimiento personal.

Así pues, la psicología positiva nos ayuda a llevar vidas significativas y satisfactorias y a mejorar las experiencias vitales individuales, en el amor, en el trabajo y en el ocio.

Meditación Mindfulness

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La meditación mindfulness o meditación consciente que se usa en psicología está basada en la meditación budista aunque no está relacionada, en este caso, con la religión o espiritualidad y se trata de concentrarse en la atención y la conciencia de uno mismo en el momento presente sin juzgarnos y aceptar cada sentimiento, cada pensamiento y cada sensación que nos venga a la atención. Para ello tenemos que identificar todo lo que nos pasa por la mente en el momento presente con una perspectiva abierta, con curiosidad y aceptación. El mindfulness se puede usar para tratar el dolor, la ansiedad y el estrés, depresiones e incluso desordenes alimentarios o adicciones. En psicología, existe un programa concebido por Jon Kabat-Zinn que usa la meditación mindfulness específicamente para reducir el estrés. No obstante, como cualquier meditación, no tiene porque usarse para tratar un problema o desorden sino que puede usarse para relajarse y tomar conciencia de uno/a mismo/a. 

La meditación mindfulness nos lleva al bienestar mediante el incremento de la conciencia y mediante su practica puede ayudarnos a adquirir o mejorar nuestras técnicas para controlar la concentración lo que nos puede ser muy útil para nuestros estudios o trabajo. Además, nos ayuda a aprender a aceptarnos como somos y cómo pensamos mediante el reconocimiento de nuestros patrones mentales -maneras recurrentes de pensar, categorizar las cosas, o sentir- lo que nos permitirá, si queremos, responder a las nuevas situaciones de maneras alternativas a las que usualmente recurrimos. Si esto no fuera suficiente, este tipo de meditación también puede ayudarnos a conciliar mejor el sueño además de ganar control sobre nuestras emociones y comportamientos durante el día, lo que es especialmente útil para personas con ansiedad, estrés o otras patologías porque les proporciona un control sobre el procesamiento cerebral del dolor y de sus emociones.

¿Cómo puedo practicar la meditación consciente por mi cuenta?

  • Primeramente tenemos que encontrar un sitio dónde podamos estar cómodos ya sea sentados en una silla o almohada o estirados al suelo en una esterilla con nuestra espalda y cuello rectos pero sin tensión.
  • El segundo paso es muy importante y se trata de borrar de la mente todos los pensamientos o sentimientos del pasado o del futuro y centrarnos en el momento actual, en el presente.
  • Para empezar a adentrarnos en la meditación podemos centrar nuestra atención en nuestra respiración, a cómo el aire entra y sale de nuestro cuerpo al respirar todo ello sin forzar la respiración, dejándola fluir, estando relajados pero conscientes. El centrar nuestra atención a un objetivo – como puede ser la respiración – hace que nos mantenga anclados en el momento presente. Tenemos que recordar de volver a enfocar nuestra atención en este si nuestra mente se desvía o es distraída por objetivo o sensación ya sea externo -un ruido, un objeto de la habitación- como interno.
  • Tenemos que estar abiertos a cada pensamiento, o sensación que se nos pase por la mente, dejarlo venir y marcharse a su aire, ya sea una preocupación, esperanza, ansiedad, etc. Pueden venirnos a la mente memorias, planes que tenemos para el futuro incluso canciones. Nuestro cometido aquí es volver al momento presente. Tenemos que usar la respiración para mantenernos tranquilos y no reprimir estas sensaciones sino simplemente reconocerlas y aceptarlas. Si intentamos evitar pensar va a tener un impacto negativo en nuestra meditación, así que, simplemente, si vemos que nos distraemos tenemos que volver nuestra atención en la respiración.
  • Cuando terminemos tenemos que sentarnos un o dos minutos, tomar conciencia de la habitación donde estemos y activarnos gradualmente.

Si eres principiante tendrás suficiente con 10 o 15 minutos, luego puedes incrementar el tiempo de meditación a 20, 30, 45 minutos e incluso una hora.

La verdad en si misma solo puede ser alcanzada dentro de uno mediante la más profunda meditación y conciencia.

~Buda

Pensamiento positivo

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Pensar en positivo nos ayudará a aumentar nuestra motivación y nos facilitará cambiar hábitos. Estamos muy acostumbrados a oír no hagas esto o tal cosa es mala para ti pero no nos dan una alternativa de comportamiento para poder cambiar esa cosa que no tenemos que hacer o que nos perjudica. Oír frases en negativo no va a hacer que modifiquemos nuestra conducta, lo único que se conseguirá es frustrarnos, agobiarnos, enfadarnos o que seamos más escépticos a todo lo que se nos dice. Así pues, necesitamos frases en positivo, que nos den alternativas posibles a las actitudes que debamos modificar y también dárselas a los otros cuando queramos comunicarles algo que creemos hacen mal o deben cambiar.

Pero además es importante que cambiemos también la forma en como nos hablamos a nosotros mismos porque una parte muy importante de la motivación nos va a venir dada por nosotros mismos, es lo que se llama motivación intrínseca, y para ello tenemos que establecer un diálogo interno positivo ya que esto no sólo nos va a motivar sino que nos va a llevar a vivir experiencias más interesantes además de ayudarnos a manejar el estrés. Pensar en positivo tiene buenas consecuencias para nuestra salud como disminuir el riesgo de depresión y disminuir la angustia, augmentar nuestro bienestar físico y psicológico además de disponer de mejores estrategias para afrontar momentos estresantes o adversos.

Una actitud positiva no significa ser optimista e iluso sino tener esperanza. No es bueno para nosotros tener una actitud negativa ante lo que se nos presenta en nuestro día a día, y sí tenemos que ser realistas pero no ser nuestro propio enemigo.

Cuando tengamos un pensamiento negativo o nos hablamos de forma negativa a nosotros mismos tenemos que hacer el esfuerzo de reformularlo con una alternativa positiva, intentar buscando qué de bueno puede tener la situación o qué podemos hacer nosotros para sacar un provecho o no salir malparados de ella. También es importante valorarnos a nosotros mismos y no decirnos siempre todo lo malo que tenemos o hacemos lo cual no significa volverse egocéntrico sino darnos el valor que merecemos ya que muchas veces somos los más duros con nosotros mismos.

Tenemos que convertir el pensar en positivo en un hábito y esto requiere esfuerzo y perseverancia pero todos podemos conseguirlo.