5 Trastornos Mentales Más Comunes

Cuando pensamos en patologías mentales probablemente pensamos en trastornos que incluyen alucinaciones y locura como por ejemplo la esquizofrenia o la psicosis ya que son trastornos muy utilizados en la cultura general como por ejemplo en el cinema o la literatura. Estos trastornos son comunes pero aún hay 5 trastornos mentales más frecuentes en la población. Para tratar la mayoría de estas enfermedades es muy importante una terapia psicológica ya que se ha demostrado que el tratamiento farmacéutico frena los síntomas a corto plazo pero vuelven a aparecer, haciendo necesario una medicación durante mucho tiempo. En cambio, varios estudios avalan que con la terapia psicológica se experimentan mejoras a largo plazo.

Estos son los 5 trastornos mentales más frecuentes:

  1. Depresión
  2. Trastornos de ansiedad y fobias
  3. Trastornos alimentarios
  4. Alzheimer
  5. TDAH

Depresión:

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Una de cada cinco personas sufrirán depresión a lo largo de su vida. La depresión es un desorden del estado de ánimo y se entiende como un estado de tristeza, apatía y de sentirse miserable y abatido. La depresión afecta tanto al organismo, como al estado de ánimo y a los pensamientos. Algunos de los síntomas que experimenta una persona con depresión son bajo estado de ánimo, no sentir satisfacción o placer al hacer actividades habituales, dificultad por dormir o dormir demasiado, falta de energía, cansancio, un cambio en el apetito, sentirse desamparado, inútil, falta de autoestima, etc.

Ansiedad:

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Dentro de los trastornos de ansiedad se incluyen el TOC (Trastorno obsesivo compulsivo), los ataques de pánico, fobias específicas y la ansiedad generalizada entre otros. Estos trastornos son emocionales y el miedo y la preocupación son síntomas principales de ellos. Dependiendo del trastorno los síntomas varían pero estos son los más generalizados: Sentimientos de pánico, miedo y desasosiego; pensamientos obsesivos incontrolables, comportamientos rituales, dificultades por dormir, palpitaciones, dificultades para respirar e hiperventilación, mareos, nausea, tensión muscular y temblores. Varios estudios dicen que el 14% de los europeos sufren algún tipo de trastorno de ansiedad.

Trastornos alimentarios:

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Aunque se manifiestan a través de la conducta alimentaria, en estos trastornos se experimenta una distorsión de la imagen corporal y un gran temor a subir de peso por lo cual es una enfermedad que crónica y progresiva mental. Entre estos trastornos se encuentra la Anorexia Nerviosa y la Bulimia Nerviosa que son los que más prevalecen. Algunas de las personas que padecen estos trastornos además de dejar de comer recurren a atracones y purgas. . Las personas anoréxicas terminan comiendo una cantidad de comida muy insuficiente, dejan de comer y se obsesionan por hacer ejercicio. La comida y el peso se vuelven una obsesión. También recurren a atracones y purgas. A las mujeres anorexicas se les termina retirando el período y sufren alteraciones en su organismo muy preocupantes. Las personas bulímicas ingieren grandes cantidades de comida y como consecuencia experimentan sentimientos de culpabilidad, vergüenza, ansiedad, etc. Para eliminar estos sentimientos recurren a vómitos, al uso de laxantes y diuréticos y a dejar de comer durante unos días En casos graves estos trastornos llevan a la muerte.

Alzheimer:

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Se trata de una enfermedad neurodegenerativa con deterioro cognitivo y trastornos conductuales. Esto conlleva un deterioro progresivo de las capacidades y procesos mentales. En esta enfermedad se pasan por distintas etapas que pasan de la leve a la moderada y a la grave. Algunos de los síntomas son pérdida de la memoria a corto plazo, problemas con la atención y orientación espacial (desorientación de tiempo y lugar), dificultades con el lenguaje, dificultad para resolver problemas o para planificar y cambios de personalidad. Estos síntomas van a afectar a la vida cotidiana del individuo. En la etapa grave los enfermos con Alzheimer se vuelven discapacitados y necesitaran ayuda de los familiares. Pierden la capacidad para alimentarse a si mismas y el control corporal, no reconocen a las personas más cercanas, pierden la capacidad par hablar y su memoria se vuelve muy limitada o casi inexistente. Las personas con alzheimer en un principio pueden volverse olvidadizas y con cambios anímicos inusuales.

TDAH:

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El Trastorno por déficit de atención y hiperactividad es un trastorno del comportamiento y aunque afecta al aprendizaje de los alumnos no se trata de un trastorno del aprendizaje. Muchas veces este trastorno aparece sin el componente de la hiperactividad. Este trastorno afecta a casi un 10% de la población infanto-juvenil y es más prevalente en varones. Los síntomas del TDAH aparecen tanto en la escuela como fuera de ella; entre ellos se encuentra: inquietud y dificultad por mantenerse sentado sin moverse, correr, saltar y moverse en situaciones inadecuadas, excitación, habla excesiva, dificultad para jugar tranquilamente, dificultad para mantener la atención, no atender a detalles y cometer errores, no seguir instrucciones, dificultad para organizarse, se distrae fácilmente y olvida cosas y tareas.

Las mujeres son más propensas a sufrir de depresión, trastornos de ansiedad y trastornos alimentarios.

Otros trastornos mentales muy frecuentes son el alcoholismo, el trastorno bipolar, la esquizofrenia, y la psicosis por consumo de drogas.

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Reserva Cognitiva

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Todos sabemos o deberíamos saber que el cerebro es uno de los órganos más importantes de nuestro organismo. Nuestro cerebro es el responsable de las funciones superiores que nos caracterizan como seres humanos como la consciencia, el lenguaje, el aprendizaje y la memoria. Nuestro cerebro además interpreta los señales enviados por el sistema nervioso y es una relación bidireccional ya que el cerebro también influye sobre el sistema nervioso. Además, gracias a nuestro cerebro podemos desarrollar y controlar nuestros sentidos como la vista, el oído, el olfato, el tacto y el sentido del equilibrio. Gracias a nuestro encéfalo podemos movernos, razonar, hablar, tener emociones, tener hambre, usar la memoria, resolver problemas, sentir placer, reconocer caras, etc.

Por todo ello, es importante mantener un cerebro sano. Efectivamente, podemos cuidar de nuestro cerebro y podemos protegerlo de la demencia. Existe una hipótesis sobre la reserva cognitiva que plantea que a mayores niveles de reserva cerebral (conservación de las estructuras cerebrales) y cognitiva tendremos un mejor funcionamiento de capacidades como la memoria y la atención en una situación de patología cerebral. Así pues, nuestro cerebro puede enfrentarse a daños existentes mostrando resiliencia y siguiendo funcionando adecuadamente. Es decir, aunque exista una demencia o alguna patología cerebral podemos aún conservar capacidades de gran importancia y lograr un correcto funcionamiento de éstas.

¿Qué entendemos con reserva cognitiva? El término incluye las capacidades y/o habilidades mentales previas a la patología como la inteligencia, la memoria, la planificación y resolución de problemas, el uso de estrategias, etc. Así, nuestro cerebro puede resistirse a la demencia o a mantenerse funcional, como hemos dicho, en presencia de alguna patología, como por ejemplo el Alzheimer. De esta forma, con una buena reserva cognitiva, nuestro cerebro puede usar las estructuras -y sus recursos- dañadas y optimizar su desempeño con estrategias cognitivas alternativas o mediante el reclutamiento diferencial de redes neuronales. Para ello, sin embargo, no vale empezar a entrenar nuestro cerebro cuando ha aparecido ya la patología sino que debemos entrenarlo cuanto más años mejor. Es recomendable mantener un cerebro activo desde pequeños. Además, nuestro estilo de vida (hacer ejercicio, comer sano, no beber alcohol, fumar, ni tomar drogas, etc y participar en actividades sociales y intelectuales) influye directamente en nuestra reserva cognitiva. Un estilo de vida saludable puede aumentar nuestra reserva cognitiva.

Entonces, ¿cómo podemos entrenar nuestro cerebro para tener una buena reserva cognitiva? Evitando la pérdida de neuronas y ayudar a su regeneración. Una buena forma es ejercitar la memoria, nuestra atención, nuestras habilidades perceptivas y de cálculo con ejercicios que entrenen estas habilidades en concreto. Hay muchos programas divertidos y específicos para cada habilidad que podemos usar como herramienta para nuestro entrenamiento mental. Ademas, podemos realizar pasatiempos que no pasan de moda como hacer sudokus, crucigramas, etc. Y evidentemente, no podemos olvidarnos de la lectura ya que es clave para mantener nuestra mente activa, funcional y también va a ayudarnos a desarrollar nuestra imaginación.